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Investigación
en curso
Extracto del Proyecto de investigación BSO-2003-02689,
financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología,
con vigencia desde noviembre de 2003 y actualmente en curso.
Abstract
The aim of this study is to carry out a widespread research
on personal well-being and social adaptation as indicators
of mental health and personal maturity. Those indicators
will be explored within the frame of the universe of other
dimensions of mental health and of the structure of personality.
The research will be restricted to adults, examining adulthood
in its full extension from youth to late adulthood. There
are three focus of interest that will be developed along
the three years of the Project: 1) a psychometrical study
of two Scales of Personal Well-being and of Social Adaptation,
n already designed for this project; 2) a study of the validity
of these Scales and of the nomological net where they are
located in relation to other relevant indicators of mental
health as well as to dimensions of personality; 3) a study
to contrast the mental health and healthy personality of
different groups established by gender, age, psychological
adjustment.
Sumario
Se trata de llevar a cabo una investigación extensa
y en profundidad sobre bienestar personal y adaptación
social como dimensiones indicadoras de salud mental y de
madurez personal. Estas dimensiones se estudiarán
en el contexto del universo de otras variables de salud
mental y de personalidad. La investigación se limitará
a adultos, examinando el ciclo de la vida adulta en toda
su extensión: desde la adultez joven hasta la tercera
edad. Se realizará alrededor de tres polos de interés,
sendos focos de atención en cada uno de los tres
años de duración del proyecto: 1) estudio
psicométrico de las Escalas de Bienestar Personal
y de Adaptación Social ya construidas para el caso;
2) estudio de la validez de estas Escalas y de la red nomológica
en que se ubican según su asociación con otros
indicadores de salud mental y con dimensiones de personalidad;
3) estudio de salud mental y madurez personal en diferentes
poblaciones: según sexos, en distintas edades, en
contraste con grupos de personas con trastornos psicopatológicos.
Memoria
del Proyecto
El
acrónimo EUDEMON, con étimo griego ("eudemonía":
felicidad), deriva de un posible título ampliado
-pero no distorsionado- del presente Proyecto, y que rezaría
así: "Estudio del universo de dimensiones y
escalas de madurez personal: ortogénesis y normalidad
comportamental".
Naturalmente este título, además de largo
en exceso, incurre en pedantería, mas no distorsiona
un doble propósito que guía el estudio: a)
se trata de examinar el universo de dimensiones pertinentes,
si bien se arranca ya de la hipótesis de que Bienestar
Personal y Adaptación Social son las más oportunas;
b) se trata de ortogénesis, es decir, de recta génesis
o constitución de la persona.
La finalidad del Proyecto es profundizar y someter a constraste
empírico la noción de la salud mental en cuanto
contrapuesta a la de trastorno psicopatológico, sea
trastorno de conducta, sea de personalidad. Es ésta
cuestión discutida, y desde hace más de un
siglo, desde los tiempos de la psiquiatría descriptiva
clásica: cuáles son las características
cruciales que permiten identificar un comportamiento como
alterado o trastornado. Abandonado ya en psicología
el léxico y el modelo que hablaba de "enfermedades"
e incluso de "enfermos" mentales, o también
de normalidad y anomalías, es preciso discutir y
someter a prueba empírica otras construcciones conceptuales
que han venido a reemplazarlo: trastorno o alteración
en vez de enfermedad, pacientes en vez de enfermos.
Cuestión subyacente a la construcción conceptual
de los trastornos psicológicos es la de si éstos
han de ser abordados en términos de categorías
clasificatorias o más bien en términos de
dimensiones continuas.
En el primer caso, será posible identificar y clasificar
una conducta como psicopatológica en neta diferenciación
de la conducta considerada normal. En el otro, la diferencia
entre unas y otras conductas se produce a lo largo de una
dimensión continua, en la cual el punto de corte
entre lo "normal" y lo patológico se sitúa
de modo convencional en función de otras consideraciones:
de la demanda de ayuda psicológica por parte del
sujeto, de la demanda de sus familiares, de la capacidad
de unos y otros para superar la situación actual,
e incluso de cuestiones jurídicas implicadas el caso
(responsabilidad penal, civil).
El supuesto del que arranca el presente Proyecto es que
el contraste salud / trastorno mental se extiende a lo largo
de un continuo; es, por tanto, una dimensión bipolar.
En uno de sus extremos se hallan los cuadros, síndromes
o casos de trastorno más grave, del todo inhabilitante
para la vida o para el trabajo. En el otro está la
integridad psicológica de la persona y una madurez
personal capaz de hacer frente, aunque no sin dolor, a los
acontecimientos más adversos e incluso trágicos.
Los investigadores del Proyecto asumen el interés
mayor de estudiar este polo de integridad y madurez psicológica.
Consideran que la psicopatología es una disciplina
o más bien un tratado dentro de la psicología
en general, y que se enclava, en particular, dentro de la
psicología de la personalidad. Consideran asimismo
que, mientras el estudio de los trastornos psicopatológicos
ha alcanzado un alto nivel de refinamiento, el estudio y
conocimiento de la salud mental y de la madurez psicológica
de las personas se encuentra todavía en sus primeros
pasos.
En el marco de un enfoque dimensional de la bipolaridad
salud / trastorno psicológico surge la cuestión
todavía de si esa bipolaridad es uni- o pluri-dimensional.
La mayor parte de los tratadistas se inclinan por la pluridimensionalidad
(Belloch, Santín y Ramos, 1995; Gradillas, 1998;
Page, 1971 / 1982; Vázquez, 1990). Estiman que no
un solo criterio, sino varios, son los que permiten discernir
un polo de otro. En lo que difieren los estudiosos es en
el número y en la caracterización de tales
criterios.
Los investigadores del Proyecto Eudemon se inclinan por
considerar multidimensional el constructo bipolar de referencia.
Creen que, en efecto, son varios los criterios y, por consiguiente,
los indicadores que sirven para el oportuno discernimiento.
Por otro lado, han trabajado desde hace años sobre
la hipótesis, crecientemente robustecida, de que
el bienestar personal y la adaptación social constituyen
los mejores indicadores: mejores que otros índices
o criterios posibles y por otra parte suficientes para describir
el universo, entonces bidimensional, de la salud psicológica
y del trastorno. Consideran también que las sendas
Escalas, de Bienestar Personal y de Adaptación Social,
construidas para la evaluación de esas dimensiones,
y con las que se viene trabajando desde hace más
de cinco años, operacionalizan dichos criterios mejor
que otros instrumentos afines.
No abundan los grupos españoles investigadores en
esta materia. En realidad, en España no hay ningún
otro grupo investigador con un programa de estudio de salud
mental tan amplio como el del grupo Eudemon. No hay tampoco
publicaciones relevantes. Cabe destacar, sin embargo, un
libro de los profesores Zacarés y Serra (1998) sobre
la madurez personal. Se trata de una revisión de
estudios y de conocimientos en el tema desde una perspectiva
de psicología evolutiva del ciclo vital.
Fuera de España sí que hay investigadores
destacados que han trabajado en la misma materia. El Proyecto
Eudemon se orienta en continuidad con algunos de ellos,
que merecen ser mencionados, aunque en cada caso el punto
de vista y el énfasis mantengan matices específicos
que no hacen inútil, antes al contrario, una investigación
en España.
De Jourard y Landsman (1987) el presente estudio retoma
un enfoque en el que es posible y necesario hablar de personalidad
psicológicamente sana, madura, pero con énfasis
mayor en premisas de una psicología objetiva, anclada
en la investigación empírica básica.
En el análisis psicométrico se aspira a comprobar
una estructura factorial, tanto de las dimensiones de salud
mental cuanto de los instrumentos destinados a evaluarla
en una línea semejante a la de Compton, Smith, Cornish
y Qualls (1996).
Con el grupo liderado por McCrae y Costa (cf. Costa y Widiger,
1993; McCrae, 1994; véase asimismo Marshall y otros,
1994) hay en común el estudio sistemático
de indicadores de trastorno y salud psicológica en
sus correlaciones con estructuras básicas de personalidad.
Ellos postulan los "cinco grandes factores" como
estructura básica, mientras el grupo Eudemon trata
de hallar asociaciones asimismo con otros modelos básicos
de personalidad, y, en consecuencia, extender la indagación
a la red nomológica de correlaciones en el marco
de otros modelos o sistemas de personalidad. De hecho, otros
investigadores lo han hecho de ese modo, cada cual con su
propio modelo. Así, Millon (1996) ha trabajado en
una línea semejante al entroncar categorías
y dimensiones de salud y madurez personal en las variables
-de motivación, comunicación, etcétera-
que él estima básicas en la personalidad.
Y otro tanto han hecho algunos otros investigadores: Eysenck
(1994) en el marco de su concepción que ahora se
resume hablando de "tres factores" -extraversión,
neuroticismo, psicoticismo- por contraposición a
los "big five"; Pincus (1994) en el marco de su
teoría del "circumplejo" interpersonal.
A partir de todos esos antecedentes muestra su solidez y
coherencia el presente Proyecto, centrado en las relaciones
de la salud mental con la adaptación social percibida
y el del bienestar personal o subjetivo. La psicología
se ha interesado desigualmente en estos temas. Desde hace
mucho tiempo ha estudiado la conducta adaptativa. Realmente
casi toda la psicología, de orientación funcional
o funcionalista, ha operado sobre las bases del axioma de
que la adaptación constituye una función comportamental
universal. En los últimos veinticinco años
la principal línea de investigación al respecto
se ha concentrado en el estudio del afrontamiento adaptativo.
Se han desarrollado múltiples instrumentos de evaluación
tanto para la adaptación en general como para el
afrontamiento en particular. Si en el tercio central del
siglo XX hubo modelos teóricos generales sobre la
adaptación perceptiva, cognitiva y conductual, en
el último tercio de ese siglo los modelos lo han
sido en particular de afrontamiento del estrés o,
como sería mejor decir, de la adversidad.
El modelo dominante durante mucho tiempo ha sido el de Lazarus
y Folkman (1984 / 1986). Dicho modelo fue formulado en términos
de estrés/afrontamiento, una pareja que se define
precisamente en su relación recíproca. La
peculiaridad del mism o ha residido en destacar los aspectos
procesuales de la conducta de afrontamiento y también
el carácter transaccional de esta conducta. En la
actualidad, sin embargo, el modelo comienza a ser discutido
desde distintos puntos de vista. El enfoque que el presente
Proyecto trata de dar a la conducta adaptativa retiene el
concepto de afrontamiento, pero con la importante corrección
de que lo que se afronta no es el estrés sino sencillamente
la adversidad (Fierro, 2002, capítulos 8 y 9).
El interés y la focalización en el bienestar
personal o subjetivo son mucho más recientes. Tienen
apenas veinte años de historia de investigación
empírica y de teorización. En la actualidad,
sin embargo, constituye un campo de estudio y de teoría
seriamente consolidado, en el cual a veces el bienestar
personal aparece bajo otras rúbricas: satisfacción
en la vida, calidad percibida de la vida, e incluso felicidad
(cf. Argyle, 1987; Bradburn, 1969).
En lo que concierne, en fin, a la focalización en
el bienestar personal como factor e indicador clave de salud
mental, los estudios empíricos más importantes,
con los cuales enlaza el presente Proyecto son los llevados
a cabo por Venhoeven (1994a, 1994b), y, todavía más,
por su concreta orientación, del todo volcada en
la psicología, los liderados por Diener (Emmons y
Diener, 1985; Diener, 1994, 1996; Diener y Diener, 1996;
Diener, Suh, Lucas y Smith, 1999; Pavot, Fujita y Diener,
1997; Seidlitz, Wyer y Diener, 1997; Suh, Diener y Fujita,
1996) y asimismo por Grob (1995, 2000).
El grupo Eudemon considera que adaptación social
y bienestar personal, evaluables con las correspondientes
Escalas, constituyen indicadores del ámbito dimensional
de la salud mental, pero indicadores de diferente naturaleza.
El bienestar personal lo constituye como índice más
directo, como resultado más claro de un trastorno
psicopatológico. En concreto, se postula que el sufrimiento
moral crónico de una persona en condiciones ordinarias
de la vida representa una señal inequívoca
de trastorno o al menos problema grave de comportamiento.
No es concebible que una persona psicológicamente
madura en circunstancias de vida no especialmente adversas,
se sienta profundamente desgraciada. En relación
con esto una hipótesis robusta la constituye la de
que la integridad o madurez psicológica consiste
en la capacidad y disposición de la persona en orden
a gestionar su propia vida de modo satisfactorio, es decir,
capacidad de autoprocurarse una experiencia feliz de la
vida en lo que de la propia persona depende.
El lugar que ocupa la adaptación social es distinto.
La capacidad de adaptarse es concebida como capacidad no
meramente pasiva de adaptación a las circunstancias,
sino también activa: de adaptar las circunstancias
a las propias necesidades y, en concreto de afrontar las
adversidades. Tal capacidad constituye, así se postula,
no una consecuencia, sino un antecedente que redundará
en bienestar personal o subjetivo.
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