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Personalidad y afrontamiento
ALFREDO FIERRO
Comunicación
al Primer Congreso Malagueño de Psicología
y Logopedia, abril 2002
La idea o más bien directriz original que guía
la línea de investigación "Personalidad,
estrés y adaptación" del grupo HUM-570,
del Plan Andaluz de Investigación, es la de que el
estudio principal de la personalidad ha de polarizarse en
la persona en acción, concretamente, en una acción
funcional y adaptativa, mediante la cual trata de adaptar
activamente el entorno a sus necesidades y no sólo
de amoldarse de manera pasiva a las circunstancias y exigencias
de ese mismo entorno.
En esa dirección genérica se presta una atención
específica a la conducta o acción de afrontamiento,
como prototipo de conducta adaptativa. El marco teórico
de estudio del afrontamiento ha sido inicialmente el proporcionado
por Lazarus y Folkman (1984/1986) en estrecha relación
con el estrés. Posteriormente, el estudio del afrontamiento
se ha desligado tanto de ese marco como de una relación
exclusiva con el estrés para ampliarse a un enfoque
donde el afrontamiento constituye la acción pertinente
a la adversidad y no sólo al estrés.
La perspectiva de estudio de la persona en acción
de afrontamiento se corresponde, por otro lado, con la que
en un número monográfico del Journal of Personality
(cf., sobre todo, O´Brien y DeLongis, 1986, y Watson
y Hubbard, 1986) se presentaba como "tercera generación"
en el estudio del afrontamiento. Tras dos fases en las que
la conducta de afrontar hechos adversos se ha relacionado,
primero, con características de la personalidad,
y luego con el hecho mismo por afrontar, esa "tercera"
fase de su estudio trata de atender, conjuntamente, al tipo
de evento y a rasgos de la persona.
El trabajo llevado a cabo por personas integrantes del grupo,
a veces con otros investigadores o bien, y asimismo, en
dirección y orientación de investigación
de graduados, ha cubierto distintas parcelas dentro de esa
línea o, más bien, zona de estudio. Se confeccionó
un Cuestionario de Acontecimientos Impactantes (CAI) (Fierro
y Jiménez, 1998a), que se propone no como cuestionario
cerrado, sino como formato de estudio del afrontamiento
en un análisis A-B-C: antecedentes - conducta - consecuencias.
De acuerdo con el contenido inicial se ha hecho un estudio
sobre estrés y afrontamiento en el dominio familiar
(Fierro y Jiménez, 1998b).
El CAI ha sido utilizado conjuntamente con otros dos instrumentos:
la Escala de Bienestar Personal y la Escala de Adaptación
Social, nacidas en otro contexto, en el del estudio de la
personalidad sana o madura, pero que con toda naturalidad
pueden aplicarse también en el estudio del afrontamiento.
Por otra parte, ha sido aplicado con contenidos distintos
del original, aplicándolo sea a poblaciones específicas,
a jóvenes, sea a situaciones específicas,
de formación de personas sin empleo. Uno de los estudios
así realizados (Fierro-Hernández y Jiménez,
1999) tiene el interés de haber propuesto el núcleo
de un modelo estructural donde se recogen características
de la persona, modos de afrontar y consecuencias de estos.
Otro estudio (Pérez, 2002) lo tiene al examinar cómo
afrontan adultos jóvenes que cursan enseñanzas
profesionales la situación de paro en que se encuentran.
En parecida línea, aunque no ya con el CAI, se ha
realizado un trabajo sobre el modo en que mujeres inmigrantes
afrontan su difícil situación (Y. Godoy, 2002).
El trabajo empírico ha estado acompañado de
un análisis teórico del afrontamiento en relación
con el estrés (Fierro, 1997; Jiménez, 1997)
o bien con la adversidad (Fierro, 2002, en prensa). Los
resultados del mismo permiten, desde luego, confirmar que
no todos los modos de afrontar son funcionales o igualmente
buenos. Ante el estrés y/o la adversidad, hay conductas
eficaces, adaptativas, y las hay ineficaces, de las que
sólo se sigue malestar, cuando no inadaptación
o incluso una enfermedad. En general, el afrontamiento del
problema es más eficaz que el de la emoción;
y los modos o estrategias de aproximación tienen
mejores efectos que las evitativas.
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