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Múltiples
yoes
ALFREDO
FIERRO
Ponencia presentada
en el Congreso Internacional de Psicología, Santo
Domingo, septiembre 2004
LCierta
psicología de origen popular, aunque reelaborada
en discurso culto, de cuño personalista y humanista,
exalta el dato inmediato de la unidad de la autoconciencia
y presume hallar allí el núcleo de una identidad
personal innata. Esa psicología no se ha liberado
de una concepción romántica o quizá
mística del ser humano, poco avalada por la ciencia.
Continúa hoy muy difundida esa concepción;
y, para separarse de ella, es necesario poner énfasis
explícito en un análisis que se aplica a hacer
patente la multiplicidad: un "persono-análisis",
que, no sólo para contrarrestar los tópicos,
sino para conocer la realidad bajo estudio, resalte los
"múltiples yoes", reales o posibles, en
que consiste el sujeto de la conducta.
La
multiplicidad del sujeto -"yo", "sí
mismo", personalidad, o comoquiera se le llame- admite
y necesita varios acercamientos. Uno de ellos es la doble
perspectiva de "yo" o "sí mismo"
como: (a) objeto susceptible de observación, de ciencia;
(b) interioridad propia, fenoménica, de cada cual,
objeto o tema de autoconciencia, de experiencia. Son dos
"yoes" diferentes.
Otro
posible acercamiento es el lingüístico, que
destaca la diferencia entre "yo" y "me".
En cualquiera de las conductas autorreferidas -que constituyen,
por cierto, el sistema de "sí mismo"- uno
es el yo que actúa, otro el yo sobre el que se actúa.
Si "yo me golpeo", el yo-mano que golpea no se
identifica con el yo-mejilla golpeado. Otro tanto sucede
en actos internos. Si "yo me conozco a mí mismo",
el yo-sujeto cognoscente no se confunde con el "mí
mismo" conocido.
Un
enfoque estrictamente comportamental y objetivo descubre
la multiplicidad del sujeto como "no coincidencia"
de los varios sujetos de la actividad y los procesos psicológicos.
El sujeto cognitivo no es el sujeto de la experiencia emocional:
no coincide con él por entero. Ni coinciden tampoco
uno y otro con el sujeto de la acción. Los diferentes
correlatos cerebrales de unas y otras actividades -y de
los respectivos "sujetos"- ponen de manifiesto
la "modularidad" del agente, de la persona.
Multiplicidad
interna de "yo" o de la persona equivale a no
unidad, no identidad, mas no a disociación, que,
como en la psicopatología tradicional, ha de continuar
siendo contemplada como "trastorno" de la personalidad.
La "salud mental", por el contrario, consiste,
entre otros perfiles, en una apropiada interacción
-mejor que integración- entre los distintos yoes
o sujetos que cada cual lleva consigo o -mejor dicho- aquellos
en que consiste cada cual.
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